Ciudades espejo

He atravesado el espejo.

«¿He atravesado un espejo?» Me pregunto mientras camino por esta nueva ciudad. Es igual a recorrer mis calles de siempre, pero la sensación es distinta. Es como estar en casa pero en otro continente. Si es igual a mi ciudad, ¿por qué nadie me entiende cuando hablo?

Luego de unas horas lo admito: me siento en la dimensión desconocida. Veo cientos de turistas moviéndose rápida y organizadamente como hormigas para visitar viejas estructuras de hierro y cemento, admirándose de su antigüedad y belleza. Miro debajo de los monumentos buscando esa diferencia que los hace tan únicos pero sólo encuentro similitudes con mi lugar de origen. ¿Es seguro que estoy lejos de casa? ¿Dónde estoy?

El día en el que atravesé el espejo

La gente camina cada vez más rápido, una tormenta se avecina. Los únicos que siguen en la calle e intentan detenerte son los estafadores ocasionales. Que una firma por aquí, adiós a tu billetera por allá. Que una pulsera te quedará bonita pero se llevará tu presupuesto del día, todo con una sonrisa y mil frases elocuentes en el idioma que prefieras para que no puedas desentenderte. Entre esta marea de gente que apresura el paso buscando refugio, la ciudad se extiende gris y triste… tan gris como las nubes bajas cubriendo el cielo más rápido de lo que quisiera.

En el borde del espejo se mezclan los dos mundos

De un momento a otro, desciende la temperatura y comienza a llover. Ahora sí, no quedan dudas que la húmeda ciudad frente a mis ojos tiene una relación familiar con la que he vivido la mayoría de mi vida. Hermanas de otra madre, ¿primas, tal vez?, dos caras de un mismo espejo que no dejan lugar a duda a sus similitudes.

«Un cronopio es un dibujo fuera del margen, un poema sin rimas»Y podría agregar: Un espejo para viajar entre dos mundos

Me recorre un escalofrío, culpa de ese viento helado que aparece con la lluvia, y tuerzo la boca. «Yo quería irme» es el pensamiento que da vueltas por mi mente. «¿Por qué, aunque recorra continentes, siempre termino aquí?» Tal vez es el destino caprichoso que no me deja marchar. Tal vez sea solamente la vida recordándome de donde salí. Probablemente… sea solamente mi castigo por atravesar el espejo.

(Esta es una exploración creativa. Si te gustó – o preferís que vuelva a los posteos informativos – dejame tu comentario abajo)

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