¿A qué estás dispuesto?

Llevo 267 días en Sydney. 267 días en los que me pasó de todo, aprendí muchas cosas nuevas, a relacionarme con diferentes culturas y hasta a pensar en un idioma que no es el propio. Últimamente me siento “achanchada” y empecé a vivir una vida normal dentro de esta ciudad. Trabajo, dormir. Dormir, trabajo. Mirar una peli, dormir. trabajo. Es lo único que estoy haciendo. La rutina me encerró en mi cuadrado y es difícil de salir.

Muchas cosas están pasando por mi cabeza. En dos meses aproximadamente tengo que empezar a pensar en nuevos planes, en qué quiero para mi futuro. Eso me pone ansiosa porque no estoy lista para regresar a “la vida real” (como si esta no fuera real, como si no tuviera problemas todo el tiempo también) pensar en una vida en Argentina por el momento no es lo que deseo, y tampoco quiero quedarme acá en Australia.

Ayer fui al aeropuerto para ver cuando podía cambiar mis pasajes, y el viaje en bus me puso nostálgica. Es el mismo bus que tomé la primera vez que llegué, pasé por la casa de la primera persona que me hospedó (mi primera experiencia de couchsurfing con S. fue increíble, una hermosa persona!) y pensé que a pesar de todo lo malo, me pasaron también muchas cosas lindas, conocí gente buena y recibí mucha hospitalidad, desde gente que me prestó sillones para dormir cuando en mi casa no me dejaban hacerlo, gente que me acompañó en las buenas y en las malas, y gente que sé que no voy a volver a ver pero quedarán por siempre en mi corazón. En ese momento sentí miedo de volverme, después de casi 10 meses peleándola me dije: ¿qué estoy haciendo? ¿Por qué no me quedo? pero me di cuenta que si tenés que pelear tanto pero tanto por algo que  no te termina de convencer hay algo que está mal.

Mi amiga L. me estuvo dando una charla motivacional durante Navidad, cuando estuve toda sensible y me quería tomar el primer avión a casa. Me dijo: “Vos sos fuerte. Sos más fuerte de lo que pensás. Estás acá, en la otra punta del mundo, en un país cuyo idioma no es el tuyo, y sobreviviste, saliste victoriosa. Sos más fuerte de lo que creés. Luchá por lo que deseás.” Ella estaba intentando convencerme de que me quede en Australia y luche por ello, pero me hizo pensar. ¿Es lo que quiero? ¿Qué es lo que deseo? ¿Cuál es mi sueño? Y logró lo contrario, que me quiera ir (jajaja) pero esta vez con un deseo y una motivación, de luchar por lo que quiero. Este año me sirvió para conocerme un poco más y aprender qué es lo que me gusta y que no, la verdad que vivir en un país extranjero es como jugar un juego en level hard, los monstruos son más grandes cuando tenés que luchar para llegar a donde querés. Pero se puede.

Tengo la oportunidad de quedarme pero la rechazo. Creo que este no es el momento pero siempre se puede volver si se tienen las ganas necesarias. Con todo el dolor de mi corazón estoy rechazando una oferta de trabajo para seguir mi viaje por el mundo. Estoy loca, dirán (y a veces me digo a mí misma) pero si pude dejar un buen trabajo en Argentina para arrancar esta experiencia, ¿por qué no puedo pensar que algo mejor está por venir? Si me quedo, quiero hacer algo productivo de mi vida, un estudio o la posibilidad de dar, pero… para seguir viviendo así: “trabajo, dormir, dormir, trabajo” en algo que no me hace crecer, que no me edifica creo que es mejor dejarlo de lado (ojo, si perseguir la carrera de tus sueños es lo tuyo, go for it! en este caso es en una carrera que no deseo, por lo cual ¿para qué estancarme?)

Creo que también es la posibilidad de seguir con lo conocido antes que lo bueno por conocer (que lo conocido en este caso no es malo, pero vivir en un país que no me gusta tanto vs. seguir conociendo cosas nuevas…) Lo conocido es fácil, lo conocido es llevadero, una vez que le conocemos los trucos ya está… Pero creo que crecí y avancé tanto este año que siento que tengo que seguir esforzándome por lo que quiero. Y sí, da miedo salir de esta nueva zona de confort que logré, pero a la vez es emocionante. ¿Qué me espera del otro lado?

Hace poco leí un artículo que decía: en vez de plantearte: ¿Qué es lo que deseo? es mejor plantearse ¿Qué estoy dispuesto a soportar para conseguirlo? Mi “Sundae list” está llena de cosas que quiero visitar y todavía no hice, ¿por qué detenerme ahora que soy joven y tengo la energía? No tendré el dinero pero… bueno, todo se soluciona jajaja así que en este momento me dispongo a disfrutar mi último mes en Sydney y a seguir mi viaje, a seguir mi camino. Hay muchas cosas hermosas en este mundo para ver y estoy segura que voy a encontrar el lugar de mis sueños próximamente. Estoy tranquila con la decisión, aunque me de miedo. Sé que es lo mejor para mí y que ¡lo mejor está por venir!

Quisiera dejarte esto también, ¿qué estás dispuesto a hacer por tu sueño? ¿Estás dispuesto a soportar lo malo, lo feo, lo difícil, para poder lograrlo? ¿O te vas a quedar mirando cómo el tiempo pasa y no hacés nada para alcanzarlo?

4 comentarios en “¿A qué estás dispuesto?

  1. Pau, solamente sigue tu instinto… él fue quien te llevó hasta allí, él te sostuvo, él te va a guiar al mejor destino. No claudiques, es un paso más en la hermosa aventura que es la vida.
    Cualquier cosa en que podamos ayudar sabés que estamos.
    Besos.
    Christian.

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