No se ve…

¿Será que hay algo más que a simple vista no se ve…?

no se ve…  pero siento que hay en mí algo que está cambiando”

 

Siento que hay en mí algo que está cambiando. ¿Cambiando, o mostrando la hilacha? Entre esta canción que se topó en mi camino mientras recibía una publicidad que una aerolínea que decía: “Y vos, ¿por qué viajas?” y me quedé pensando. Será que hay algo más, ¿que a simple vista no se ve? Creo que sí, tiene que ver con la entrada anterior, la que reza que el viajero nunca vuelve.

Cuántos cambios tuve en estos últimos meses. Tengo una meta guardadita en el corazón, y para cumplirla tuve que animarme a hacer cosas y entrar a lugares que en mis sueños me imaginaba que entraría. Todavía no puedo decir mucho, pero tengo un proyecto en las manos. Falta poco para poder revelarlo… pero mientras quiero compartir toda esa expectativa y la emoción que me genera. Lamentablemente no puedo decirlo, por lo tanto no se ve… ¡pero seguro algo dentro de mí está cambiando!

Me tuve que volver más planificadora, más ahorradora, más decidida, más desvergonzada. Tuve que animarme a dar el paso que hace más de 10 años me dicen que de y no me animaba. Acá estoy. Con las emociones a flor de piel y pensando en este proyecto que no se ve… 

¿Por qué viajo? Por muchas cosas. La primera, para encontrarme a mí misma. Para encontrar esa cosita que no se ve, qué sé que está ahí. Afortunadamente, las cosas se dan cuando se tienen que dar, y creo que los viajes llegaron en ese momento de mi vida donde más los necesitaba. Me preguntan, ¿de qué quiero huir? Y esta pregunta me causa sorpresa, ¿huir? de nada. Lo que quiero es encontrar. Me. Encontrarme fuera de toda mi cultura adquirida y prejuicios impuestos. 

Hace poco estaba releyendo el libro “Todo Bajo el Cielo” de Matilde Asensi, y me sentía reflejada en las dos protagonistas femeninas. En Elvira, la pintora española perdida en China encontrando su valentía en medio de los peligros y entre sus ataques de pánico, y en Fernanda, la chica gordita y rancia, con cara de asco permanente quien terminó encontrándose a sí misma fuera de los límites de la famila que la mantenía encerrada (y cuyos reglamentos seguía tan religiosamente) aprendiendo rápidamente un idioma completamente distinto y mimetizándose perfectamente dentro de un monasterio chino. ¿Qué las llevó a poder sobrepasar todos los problemas y terminar amando una tierra que no era suya? Lo que no se ve. Que está dentro nuestro.

A la vez esta frase me lleva a la resiliencia, término que aprendí en la hermosa carrera de Counseling y que siempre recuerdo, esa fuerza interna que tenemos todos los seres que nos lleva más allá, que nos lleva a salir de las dificultades y que nos ayuda a desarrollarnos como persona. Esa resiliencia es la que me está llevando por caminos distintos al que hubiera pensado hace unos años atrás, me lleva hasta este proyecto y me da la confianza de que voy a poder lograrlo felizmente.

En otro momento de mi vida me sentiría turbada con todo esto, no habría forma de completar esta idea que tengo sin sentirme completamente culpable. Pero esta vez, guiada por mi resiliencia y con las condiciones necesarias, creo que voy a lograrlo. ¡Se viene una etapa nueva y quiero disfrutarlo con todo!

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