¿Viajar sola, viajar acompañada?

Estuve leyendo últimamente muchos blogs y libros sobre viajes como mochileros y me hizo pensar en el asunto de viajar sola, viajar acompañada… Por el momento no tengo demasiada experiencia como para poder dar una opinión certera al respecto, en cada uno de mis viajes siempre tuve gente en el camino a la que conocía (tal vez no personalmente) pero que me hizo sentir como en casa.

La primera vez que viajé fuera del país, me fui a Uruguay con mi mejor amiga. Allí en el hostel conocimos un montón de gente de diferentes nacionalidades, pero las excursiones (a.k.a. perderse en la ciudad. Literalmente) las hicimos solas, por lo que estaba experimentando el cambio con una persona totalmente de confianza, sabiendo que tenía una persona que hablaba mi mismo lenguaje (y regionalismos) y que entre las dos nos podríamos apoyar si pasaba algo. Para mí este viaje fue una de mis mejores experiencias, poder compartir con gente de lugares que jamás me imaginaría y en un idioma que no es el mío a pesar de estar en un lugar donde se habla español, me sentí transportada a un lugar mucho más lejos de mi casa. Simplemente me encantó.

La segunda experiencia fuerte que tuve fue el día que decidí que me iba a España. Recuerdo ese momento como si hubiera sido ayer. Era un domingo de febrero, hacía calor, mis padres se habían ido de vacaciones y estaba sola en casa chateando con mi amiga que vive allí. Estaba enojadísima porque había perdido la oportunidad de viajar una semana a Uruguay porque me había fracturado un pie, y me daban las vacaciones en Abril (a todo esto, había comenzado a trabajar hace poco y solo tenía 4 días de vacaciones) Hablando con ella, se me ocurrió. ¿Y si me iba a España? No tenía mucho dinero, pero eso no sería problema, siempre se puede sobrevivir de una forma u otra. Y además, eran solamente pocos días… Me lancé a la búsqueda de pasajes y terminé llamando a una agencia porque no entendía por qué a la vuelta figuraban solamente 8 horas de viaje si a la ida eran 13 y me dijeron que si, que eran 12 pero por los husos horarios llegaría a esa hora (claro, husos horarios, siempre los tuve en cuenta para hablar con la gente del exterior pero nunca para un viaje, ¡jaja!) y ahí, en ese momento, dije: ya está. Reservé, a los dos días compré y cuando llegaron mis padres… la sorpresa. Un pasaje para España ida y vuelta por ocho días. (entre fines de semana y un festivo que encontré por ahí, logré duplicar mis días de vacaciones)

Las reacciones fueron: ¿ESTÁS LOCA? ¿A DONDE TE VAS? si, así, en mayúsculas. En ese momento mientras mis padres manifestaban todas sus preocupaciones empecé a preocuparme yo también. Estaba saliendo sola desde Argentina, hacia un lugar que no conocía y era la primera vez que viajaba en avión. ¿Acaso realmente estaba loca? Allá estaría con gente pero… ¿Si me pasaba algo en el medio? Empecé a tener dudas pero lo hecho, hecho estaba así que me lancé a las preparaciones.

El día que me despedí de mis padres en Ezeiza, lloré. Creo que ese día fue mi quiebre, fue el saber que podía estar sola, que podía estar lejos de casa y que iba a estar bien. No sabía con certeza que iba a pasar, pero iba a estar bien. Suena dramático para un viaje de 8 días pero teniendo en cuenta que jamás había viajado en avión, menos a otro continente, y menos me iba a juntar con gente que no conocía.

En el segundo viaje, fue una mezcla de cosas. Las primeras semanas viajé con amigos argentinos y la tercera semana me dediqué a viajar con la gente con la que había viajado la vez pasada. Sentí un poco la soledad la última noche en Granada, esa angustia de extrañar a mi familia… Creo que tuvo un poco que ver estar tanto tiempo corriendo de un lado para el otro, sin oportunidad de pararme a pensar un segundo. Cuando caí en la cuenta de que estaba sola… ahí me eché un poco para atrás. Pero también, todo salió bien.

Y ahora, en mi tercer y más ambicioso viaje (que vamos a ver si se cumple, si se dan todas las cosas para poder realizarlo) creo que esta vez sí puedo decir que voy a estar completamente sola, esta vez sin gente que me reciba, y en un lugar donde no hablan mi idioma. Estoy un poco asustada pero a la vez bastante animada con este proyecto…

Creo que viajar solo es depende de como uno se lo tome. Uno puede llegar solo al destino del viaje pero en el camino puede encontrar gente que lo acompañe, y no se sienta en lo más mínimo. A veces uno puede necesitar un momento para alejarse del bullicio y contactarse consigo mismo, y tampoco significa sentirse solo. Por el momento, he probado ambas opciones y me fue bien con ellas, quisiera saber si soy capaz de poder enfrentarme a mí misma durante varios días andando por un lugar donde no conozco, ¡y si seré capaz de sobrevivir!

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