Creo que una de las primeras cosas que me dijeron cuando conté que me iba a ir a vivir a Barcelona fue: «¡No dejes de ir a la Costa Brava!» Pero, ¿Qué es? ¿Dónde está? ¿Con qué se come? Te cuento un poco sobre mi primera visita y algunos tips para recorrerla.
¿Qué es la Costa Brava?
La Costa Brava es una región situada en la costa noreste de Cataluña, que comienza desde la localidad de Blanes y se extiende hasta la frontera con Francia. Esta zona es famosa por sus paisajes espectaculares, sus playas de aguas cristalinas, sus pueblos pesqueros y su rica historia.
Lo lindo de la Costa Brava es que tiene un paisaje diverso que va desde acantilados rocosos, calas escondidas y playas de arena dorada a espacios naturales protegidos para hacer trekking, y muchos lugares para hacer snorkel y otros deportes acuáticos.
Además de playas, hay varios pueblos que valen la pena visitar como Cadaqués, Tossa de Mar, Begur (que veremos más adelante) y Calella de Palafrugel entre otros, que aún conservan su encanto tradicional (¡y la comida, no nos olvidemos de la comida!)
Durante mi vista me quedé cerca de Cala Montgó, una de las más famosas de la zona. Decidimos alojarnos en una cabaña en los campings que se encuentran por la zona.



Día 1: Cala Montgó, El Portitxol y Sant Martí d’Empúries
Ya que nuestra idea era descansar, el primer día nos levantamos relativamente temprano y fuimos directo a la Cala Montgó. Para mí, este lugar es el típico que se ve en postales del Mediterráneo, con las casitas blancas en la ladera de los montes, y calas de aguas transparentes.
Aprovechamos a pasar medio día allí disfrutando del agua cálida, nadando entre pececillos (nunca me va a dejar de sorprender) y disfrutando de la brisita de fin de Septiembre. Como fuimos en la última semana de verano, ya no había casi gente y se pudo disfrutar mucho más.
Luego de almorzar en el puerto de L’Escala, hicimos una visita a El Portitxol.
Aquí nos encontramos con el Arco de Portitxol, que se encuentra en la playa del mismo nombre. Hay un lindo sendero para recorrer, donde se puede subir algunos (cuantos) escalones para ver el mar desde el acantilado. Aquí también se encuentran las ruinas de Empuries, en el golfo de Roses, donde a través de su puerto llegaron primero los griegos y luego los romanos. Es una zona que merece la pena visitar.


Por último, visitamos Sant Martí d’Empúries, muy cerquita de Portitxol. Aquí encontrarás una villa medieval por la cual no pasan autos así que puedes pasear con tranquilidad todo lo que quieras. El pueblo es pequeñito pero merece mucho la pena recorrerlo.
Por algún motivo, y con muchos siglos de diferencia entre sus estructuras, me hizo recordar a Colonia del Sacramento en Uruguay. ¿Serán sus flores, los colores pasteles del cielo y sus casas de piedra? No lo sé, pero me trajo muchos recuerdos.




Luego de disfrutar de un rico vermut en la plaza del pueblo, emprendimos el regreso a Cala Montgó para reponer fuerzas y prepararnos para el día siguiente.
Día 2: Begur, Palamós y Girona
En nuestro segundo día nos dedicamos a visitar otros pueblos alrededor de la Costa Brava, para finalizar en Girona y ya volver a casa en Barcelona.
Comenzamos por visitar Begur, el cual cuenta con mucha historia, hermosa arquitectura y vistas panorámicas al mar Mediterráneo. Si te gustan los pueblos pintorescos te recomiendo que lo agregues a tu itinerario.
Aquí nos detuvimos en las ruinas del castillo, el cual tiene hermosas vistas panorámicas de la zona, y lo mejor, tiene entrada gratuita. Lo que sí, tiene una subida bastante empinada así que ir con paciencia y sacando fotos en el camino para fingir que no nos quedamos sin aliento en el medio de la caminata.



Luego de la visita al castillo, nos dirigimos a Palamós para almorzar y dar una vuelta por la zona. Tengo que enfatizar que el mirador desde el faro es precioso, podría sentarme horas a mirar el mar desde allí.
En Palamós también podrás encontrar el Museo de la Pesca, donde podrás aprender más sobre la historia marítima de la zona, y el Castillo de San Esteve, que también merece mucho la pena.
Aquí se nos complicó un poco movernos en coche porque la mayoría de las calles estaban cerradas y fue muy difícil encontrar estacionamiento. Es posible que esto también sea porque era domingo al mediodía (pequeño detalle), pero les recomiendo que vayan con paciencia o dispuestos a pagar un estacionamiento en caso de que les suceda lo mismo.




Por último, nos dirigimos a Girona para tomar el tren de regreso a Barcelona y despedirnos de esta maravillosa zona hasta el próximo viaje. Hicimos un recorrido muy breve aquí pero en Girona hay mucho para ver, así que ya hablaré de esta ciudad en otro post.


¿Cómo llegar a L’Escala?
Para recorrer la Costa Brava es recomendable alquilar un coche para poder ir y venir entre las calas y pueblos a tu ritmo, pero es posible de todas formas llegar en transporte público. Para llegar a L’Escala desde Barcelona sin coche, hay varias opciones de transporte disponibles:
- Bus: Se puede llegar en bus desde la estación de Autobuses de Barcelona. Hay recorridos diarios y regulares, así que se puede consultar en la web de Alsa para ver dónde y cómo comprar los billetes. El trayecto es de aproximadamente dos horas y media, ¡así que llévense un libro o sus podcasts favoritos!
- Tren y bus: También está la opción de tomarse un tren hasta Girona o Figueres y desde ahí tomarse un bus a L’Escala. El recorrido desde Barcelona a Figueres y luego a L’Escala tiene la misma duración que yendo en bus desde Barcelona, así que lo recomendaría en caso de querer hacer una parada técnica y aprovechar a conocer la ciudad.
Yo fui en tren Ave hasta Girona (aproximadamente 50 minutos, se puede comprar anticipado en la web de Renfe) y desde allí alquilamos un coche para llegar a Cala Montgó (aproximadamente otra hora). Esto nos permitió ir y venir por los pueblos de manera más fácil y cómoda, pero sí hay transporte local que puede llevarte de una ciudad a otra. Recomiendo buscar los horarios y planificar con anticipación ya que las distancias pueden ser un poco largas, y según la temporada hay más o menos opciones para desplazarse.
Espero que les haya servido esta mini guía de dos días (a lo rápido) por Costa Brava y que me cuenten si han agregado alguno de estos lugares a su itinerario por la zona. Yo de momento quedé maravillada ¡y sin dudas voy a repetir!
